Máxima concentración máxima energía

Los momentos del día en los que necesitas máxima concentración deberían de coincidir con los momentos que tienes máxima energía. Sería la ecuación perfecta.

En mi caso son a primera hora de la mañana. Llego a mi trabajo sobre las 7,30 h. y hasta las 10,00 h. no abrimos de cara al público. Fantástico.

Por lo tanto, tengo unas dos horas y media sin “agresiones” externas (teléfonos y posibles visitas). Desayuno, me tomo un café largo y al ataque.

Dedico esas horas de alta energía a las tareas que necesito máxima concentración.

Soy administrador de fincas y experto en propiedad horizontal. ¿Qué que es eso? Muy sencillo. ¿Vives en un edificio? ¿Eres propietario? Si has respondido que si a ambas preguntas, entonces vives en una comunidad de propietarios con sus vecinos y … todo.

Es muy posible que esa comunidad tenga un administrador de fincas que hace unas maravillosas reuniones. Pues muy bien. Yo soy ese tipo. Uff. No te compadezcas de mi.

Volvamos a la concentración y a la energía. Como decía, esas primeras horas de la mañana las dedico a tareas importantes en las que necesito alta concentración.

En mi caso son realizar liquidaciones de cuentas de las comunidades de propietarios y las actas de las reuniones que he hecho.

Son trabajos en los que necesito estar muy concentrado por lo que esas primeras horas, aislado del ruido exterior, son perfectas para mi. Y, además, tengo alta energía.

Otros de los causantes del ruido exterior, el email, lo tengo a raya hasta media mañana.

Antes de conocer el sistema de productividad GTD (Getting Things Done), cometía el error de conectarme al email a primera hora de la mañana.

Entraba dentro del correo y la absorción era completa. Mis horas más productivas se iban por el sumidero del email, un gran y perverso invento.

Como sabes, el email es uno de los mayores asesinos de tiempo.

Tienes que conseguir que el email no sea el principal protagonista de tu jornada laboral. La ventaja del email es que se trata de una comunicación asíncrona, o sea, que no precisa una coincidencia temporal con el emisor.

Resumiendo lo que te he comentado. Las tareas o trabajos que precisen una mayor concentración deberías realizarlas cuando tengas el mayor pico de energía y, además, tienes que evitar interrupciones.

De esta forma, conseguirás los mejores resultados y la jornada será más efectiva.

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