No queremos poder salvar barreras arquitectónicas

En esta ocasión nos encontramos con el caso de una comunidad de propietarios que en el lapso de año y medio tuve que hacer 5 reuniones para poder adoptar un acuerdo para poder salvar barreras arquitectónicas.

La propietaria de una vivienda de la planta Entresuelo que iba en silla de ruedas por culpa de una enfermedad degenerativa solicita a la comunidad de propietarios se adopten las medidas pertinentes para poder acceder a su vivienda.

Como sabemos, en Catalunya la Ley 5/2006, de 10 de mayo del Libro V, Titulo V, capitulo III del Código Civil Catalán, los acuerdos para la ejecución de obras o instalación de servicios que tienen como finalidad suprimir barreras   arquitectónicas, se adoptan por la mayoría de los propietarios asistentes y coeficientes, y obligan a todos los propietarios.

Opciones de la comunidad

La comunidad tenia dos opciones para poder dar cumplimiento a la solicitud de la propietaria:

  • Sustituir el ascensor por otro nuevo con puertas de embarque automáticas, ya que el existente no se podía adaptar.
  • Al vivir en la planta Entresuelo, se podía instalar una plataforma salvaescaleras desde el vestíbulo hasta la planta.

Primera reunión

En la primera reunión donde se plantea el tema, la mayoría de los propietarios de las plantas superiores del edificio manifiestan su rechazo contra la instalación del nuevo ascensor ya que supondrá unos dos meses y medio sin dicho servicio.

Por lo tanto, se decantan por la segunda opción (plataforma salvaescaleras), aunque con ciertas reticencias como iremos viendo.

Segunda reunión

En la segunda reunión, se presentan presupuestos para la instalación de la plataforma salvaescaleras y se acuerda contratar un arquitecto para que realice un informe técnico sobre la viabilidad de la instalación, ya que alguna de las empresas que han presupuestado indican que la plataforma no cumpliría la normativa.

Comienzan los problemas.

Tercera reunión

Se realiza la tercera reunión, donde asiste el arquitecto contratado al efecto quien da lectura al informe sobre la viabilidad de la plataforma e indica que se puede instalar la plataforma salvaescaleras, aunque se deben hacer modificaciones en el recorrido del tramo de escalera que va desde el vestíbulo hasta la planta Entresuelo. Así mismo, indica que se deben cumplir también varios requisitos que son factibles de realizar.

Por lo tanto, queda claro que la instalación de la plataforma es viable técnicamente.

No obstante, muchos propietarios siguen sin estar conformes con la instalación de dicha plataforma, pero da la casualidad de que tampoco están de acuerdo con realizar la sustitución del ascensor.

Surgen las primeras voces que plantean, atención, no hacer nada sugiriendo que la propietaria solicitante sustituya su actual silla de ruedas por otra más pequeña que quepa en la actual cabina del ascensor.

Tengo que realizar dos votaciones en una situación de descontrol total ya que muchos vecinos marchan antes de tiempo y la mayoría no está por la labor.

Finalmente, resulta un empate de votos entre instalar la plataforma y no hacer nada, por lo que se acuerda realizar una nueva reunión a fin de adoptar un acuerdo definitivo que, personalmente, veía cada vez más lejos.

Cuarta reunión

Llegamos a la cuarta reunión donde asiste de nuevo el arquitecto y un representante de la empresa del presupuesto de la plataforma salvaescaleras considerado más idóneo quienes explican de nuevo a los propietarios la viabilidad de la instalación y su legalidad de acuerdo con la normativa.

Vuelve a salir a la palestra la posibilidad de instalar un nuevo ascensor, ya que aporto el presupuesto de una nueva empresa que se compromete a reducir los plazos de ejecución a un máximo de 6 semanas en lugar de las 10 semanas iniciales.

Se realiza una votación donde se plantean las siguientes opciones:

  • Plataforma
  • Nuevo ascensor
  • No hacer nada

Y, desgraciadamente, sale el voto mayoritario de no hacer nada.

En esta reunión y en todas las precedentes siempre he recordado a los propietarios que la comunidad tiene la obligación de realizar los trabajos necesarios para poder salvar barreras arquitectónicas.

Pero da igual. Muchos vecinos vuelven con el tema de que la vecina solicitante se compre una silla de ruedas más pequeña.

Es evidente que ya sabia cómo acabaría el tema.

Al cabo de un par de semanas recibo una llamada de un abogado en nombre de la propietaria solicitante quien me explica que va a enviarme como secretario-administrador un burofax donde se advertirá a la comunidad de propietarios  de   la   impugnación   del   acuerdo   adoptado   en   la   reunión extraordinaria  celebrada anteriormente conforme  se  acordó no  hacer  nada  en  relación con  la supresión  de  barreras arquitectónicas en  el edificio para  el acceso  de  la propietaria solicitante, si no se revoca el mismo.

Le digo que adelante ya que era de esperar dicho resultado.

Esta amenaza de impugnación provoca la realización de la quinta y última reunión relacionada con este tema.

Quinta reunión

En la misma se hace ver a los propietarios que continuar por el camino de no hacer nada al respecto supondrá un elevado coste para la comunidad ya que es una cuestión que tiene ganada de antemano la propietaria solicitante, como así se les ha dicho en todas y cada una de las reuniones que se han realizado para tratar este asunto.

Se reconduce el tema, se realiza nueva votación para determinar si plataforma o nuevo ascensor (la opción de no hacer nada queda eliminada) y sale votada de forma mayoritaria la instalación de la plataforma salvaescaleras.

Tras 5 reuniones durante año y medio, finalmente se adopta un acuerdo definitivo.

Por medio de estas reuniones hubo numerosas visitas a los servicios técnicos del distrito municipal, visitas al edificio, incluso una visita a una tienda de artículos ortopédicos para ver tipos de sillas de ruedas. Caótico.

Como vemos, una cuestión que, en principio, parecía un acuerdo simple, se fue envenenando a medida que avanzaban las reuniones hasta llegar a la adopción de un acuerdo (no hacer nada) que no era admisible y menos ante una situación de necesidad evidente por parte de una propietaria.

El acuerdo más lógico hubiera sido la instalación de un nuevo ascensor que hubiera beneficiado a todos los propietarios del edificio.

La plataforma salvaescaleras se planteo como solución viable porque la vecina vive en la primera planta.

Pero ¿qué pasará si el día de mañana un vecino de plantas superiores se encuentra en la misma situación? El tema plataforma quedará totalmente descartado y solamente el nuevo ascensor será la opción viable.

Veremos cómo discurre la reunión y las votaciones llegado el momento.

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